jueves, 24 de diciembre de 2020

La historia de como te conocí


Hacía calor, un Sábado, la gente tomaba algo en las terrazas mientras veía jugar a sus hijos en el parque, mientras que el trafico escaso lo convertía en un día perfecto de tranquilidad.
Ter dejó todo en el estudio y guardó las fotos en uno de sus portátiles, sin ganas quiso ayudar a Tina con la decoración de la casa.
Salió del estudio  y se dirigía a la casa de Tina cuando caminando decidió parar para comprar unos churros con chocolate, típico dulce mañanero.
Llegó a la casa y un timbre ligero sonó, din don.

- Que bueno que al final llegaste, pensé que ni ganas de venir y más para decoración cortinera.
- Aja, churros con chocolate, lo que más me gusta y lo que más me engorda.

- Claro ya sabes que compro lo mejor para mi mejor amiga, esta te la debía por hacerme venir a ponerte cortinas.
- He comprado varias y no se cuales poner, aun que yo creo que las verdes pistacho están bien y para lo que me costaron ya pueden estarlo.



- A mí si me da igual  el color y la forma mientras termine pronto de ponerlas.

- Oye cuando piensas llamar a Paula para que vayamos las 3 juntas a comer por ahí, desde que quedamos 
en la pastelería y nos tomamos un té ya no hemos vuelto a quedar.

- Sí sí, sabes que ultimamente tengo mucho trabajo en el estudio, comuniones, bautizos, bodas y casi todo de una, claro como tú a tu medía jornada no le afecta.
Paula podría pasarse por el estudio esta semana que es la navideña.

- En noche vieja haremos algo no?

- Sí, seguro que iremos de cena o haré una cenita en mi casa, creo que ya lo propuse.
Anda dile que se puede traer al imbécil de su novio ese que siempre esta amargado por cualquier cosa.

- Creo que se está sacando un master de no se que y también el carnet de conducir y por eso esta siempre tan desesperado.
Pues sí, las cortinas verde pistacho quedaron bien, no las quiero cambiar por las otras.

- Menos mal porque si nos te las tragabas, lo digo enserio, lo de estar subida a una escalera no es lo mío.
Vamos a comer los churros que el chocolate ya estará tibio.

- En fin vamos a engordar, bueno, yo voy a engordar tú no.

Se hizo tarde y Ter se despidió de Tina y marchó para su casa.
Todo seguía igual en la calle y el calor se mantenía, era extraño porque estábamos en invierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario