domingo, 24 de enero de 2021

La historia de como te conocí

Los padres de Ter vivían en la gran ciudad y venían a visitarla de vez en cuando, no eran muy de campo y pueblo pero se acostumbraban a pasar algún fin de semana.
Teo y Mariana.
Ter tenía un perro que se llamaba Silvan, era un Yorkshire pero estaba cruzado, un perro que se encontró de cachorro por la calle y lo rescató antes de que lo atropellaran o se lo llevará la perrera.
Le gustaba mucho estar en la terraza de la casa que daba a unas vistas a la montaña y carreteras comarcales y caminos del pueblo, un paisaje para quedarte un buen rato mirando. 


Tenía colocada una cama especial para perros y le encantaba morder su hueso, cuando Ter volvía del estudio siempre lo sacaba cerca del campo ya que muy lejos no estaba, pues su casa estaba cercana a los caminos y senderos del pueblo.

Era de mañana un sábado y después de una noche tranquila y una cena ligera se levantó a las 9:00 y se dispuso a llamar a sus padres.

- Mamá, cómo estás?
Vas a venir hoy a visita con papá?

- No hija no, a tu padre le ha salido un choyo con sus amigos de la empresa y se van de evento.
Pero no te preocupes que al próximo Sábado si que iremos que quiero volver a comer esa paella de verduras que haces tan rica y saludar a Fina que hace que no la veo y espero coincidir con ella.

- Sí, creo que el Sábado que viene estará en el pueblo o eso me dijo, quedar y tomáis un café que siempre se lo digo.
Bueno mamá pues te dejo que voy a sacar a Silvan a pasear que ya me lo está pidiendo a gritos.

- Venga ya Silvan pero si aún no has ni comido como tienes ganas de salir, es temprano de mañana.

Se preparó una taza de cacao instantáneo, se lo tomó y le puso la correa para salir a marchar.